Evaluar a un jugador se debería ejemplificar como la mejora que se realiza  de una  temporada a la otra, y no concentrarse únicamente en los resultados parciales de partidos o torneos.
Si tomamos muy en cuenta que en el Tenis no hay empates,  es correcto evaluar  rendimientos y no solo  resultados.
En una etapa formativa es lógico que el porcentaje de victorias sean no satisfactorias, hasta que por lo menos el jugador se asocie con situaciones propias de la competencia.

Se deberían tomar en cuenta, también, las etapas  en las cuales los jugadores  empiezan a medirse en niveles superiores, direccionándose hacia categorías más competitivas y de mejor nivel, originando la pérdida de muchos partidos. Paradójicamente el “resultado” se refiere a ver cómo rinde, se adapta, para luego sí llegar a un resultado en el marcador.
Se puede tener una temporada magra en resultados pero excelente en rendimientos.
 
Los ejemplos que puedo citar: André Agassi y Steffi Graf  se convirtieron en Nª 1 varios años después de sus inicios en el màs alto nivel, cuando pudiendo tener resultados seguros en Juniors (hasta 18 años) optaron por insertarse al profesionalismo, obteniendo por más de una temporada resultados negativos.

Por rendimiento, me refiero a mejorar en aspectos que implican el desarrollo de la maduración, personalidad dentro y fuera de la cancha, desarrollo de los golpes, encaminados hacia una máxima efectividad futura, capacidad de auto evaluación, inversión hacia niveles superiores (frustración óptima) para aprender de esas experiencias.
Conciencia, compromiso hacia el trabajo y disciplina para la obtención de un objetivo. Logro del equilibrio entre dar (actitud hacia la tarea) y recibir (disfrutar).

Por resultado me refiero, a alcanzarlos como consecuencia y no como un fin en sí mismo. Resultados óptimos, maduración, nivel, edad biológica y no máximos, primeros puestos, grandes torneos, hasta después de los 20 años. Promedio de edades de alto rendimiento ATP 24,9    WTA 22,6.
Después de todo ningún padre ni docente aspira a que sus niños se reciban de médicos a los 14 años.
De esta manera sabremos que esperar y que aspectos desarrollar, como encarar la participación en una categoría o determinado torneo.
Pero fundamentalmente habremos aprendido a evaluar un resultado.

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