Evaluar a un jugador se debería ejemplificar como la mejora que se realiza de una temporada a la otra, y no concentrarse únicamente en los resultados parciales de partidos o torneos. Se deberían tomar en cuenta, también, las etapas en las cuales los jugadores empiezan a medirse en niveles superiores, direccionándose hacia categorías más competitivas y de mejor nivel, originando la pérdida de muchos partidos. Paradójicamente el “resultado” se refiere a ver cómo rinde, se adapta, para luego sí llegar a un resultado en el marcador. Por rendimiento, me refiero a mejorar en aspectos que implican el desarrollo de la maduración, personalidad dentro y fuera de la cancha, desarrollo de los golpes, encaminados hacia una máxima efectividad futura, capacidad de auto evaluación, inversión hacia niveles superiores (frustración óptima) para aprender de esas experiencias. Por resultado me refiero, a alcanzarlos como consecuencia y no como un fin en sí mismo. Resultados óptimos, maduración, nivel, edad biológica y no máximos, primeros puestos, grandes torneos, hasta después de los 20 años. Promedio de edades de alto rendimiento ATP 24,9 WTA 22,6. |
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