Dentro de algunos estilos posibles de tenistas, hallamos distintas formas de encarar el juego. Jugadores con mucha actitud hacia la competencia, desafiando adversarios y adversidades (Andy Roddick). Otros que entran a la cancha con clara intención de expresar su garra y espíritu de lucha (Jennifer Capriati). Jugadores calculadores, con gran auto control y exquisito manejo de la tensión en situaciones debido a su talento, auto confianza y dedicación (Agassi, Williams, Hewitt, etc). En resumen, todos los jugadores que pueden encontrase a ellos mismos y expresarse como realmente son a través del juego. Esa esencia, estilo, no sólo se aprecia en jugadores de elite, basta con observar un juego entre niños, adolescentes o adultos para notar cómo cada uno de ellos quiere encontrarse jugando. Es por tal motivo que nos atrae tal o cual tenista, lo vemos en la cancha de una forma auténtica, tratando de imponer su personalidad ante la adversidad y es justamente en ese momento que observamos cómo se resuelve un partido, es el momento en que disfrutamos de ver cómo la actitud supera el escollo o es vencida ante el entorno, adversario o ante él mismo. Despejar al jugador, con ese término me refiero a que nosotros (entrenadores) debemos conducir a nuestros alumnos a que logren entrar a la cancha y resolver sus partidos de la forma más esencial posible, sin que interfieran dentro de su juego factores internos y externos que atenten contra su forma de expresarse jugando. Por tal motivo, es que debemos trabajar desde dos posturas. La primera se refiere a lograr que el jugador aprenda a conocerse a fondo, sea lo más honesto posible con lo que él quiere y por lo tanto, debe mejorar y cambiar para lograrlo. Es en ese momento que el jugador va a estar predispuesto a encara cualquier partido de la forma más auténtica, va a imponer su juego y lo resolverá siendo él mismo. |
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