La confianza en un jugador de tenis es frágil. La precisión que necesita tener en movimiento con varios elementos para dominar (cuerpo, raqueta, cuerda y pelota) es difícil de sostener. Todo esto,  sumado a factores externos, produce que el jugador de tenis se sienta muchas veces con poca confianza.

Alimentando la confianza fuera de la cancha: a través de acciones que den seguridad.

  • Encontrando estímulos que provoquen sensaciones positivas como: pensar en golpes logrados, conseguir  fotos jugando, tener presente recuerdos de partidos y jugadas.
  • Concretando pequeños objetivos (que aumenten la confianza o no dejen que ésta decaiga). Por ejemplo, cumpliendo tareas propuestas diariamente.
  • Planificando objetivos a mediano plazo. Por ejemplo, entrenar para jugar 3 torneos seguidos de grado y llegar con puntos al grado siguiente.
  • Enfrentando  desafíos que uno sienta.
  • Premiándose por cada pequeño logro personal. Es muy probable que el logro al tiempo se olvide pero, otorgándonos “un  premio”, siempre se va a traer su razón a la mente y a recordar el motivo.

Alimentando la confianza en la cancha: a través de actitudes de compromiso.

  • Logrando mayor sensibilidad en los golpes a través de un adecuado acondicionamiento de la raqueta (grip, tipo de cuerda, tensión, balance).
  • Sintiendo el juego, que no se refiere a entrenar solamente, sino hacerlo a conciencia (sobre lo que se precisa) y  jugando muchos partidos con diferentes  niveles y estilos de juegadores.
  • Aprendiendo a anular la emoción (sin pensar en las consecuencias que puede traer una jugada).  Por ej: anular la emoción sacando para partido, en tie break, si fuera de la cancha hay una persona que distrae la concentración, etc.
  • Desarrollando consistencia emocional.

Cualquier problema personal o situación adversa en un partido (viento, ruido, mal fallo) puede servir de excusa para dejar de luchar. Por lo tanto, hay que asumir la situación (consistencia emocional) concentrarse en el objetivo y no buscar excusas “por culpa de”. 

  • Hablando en el entrenamiento, poniendo toda la actitud necesaria en el partido y otra vez a tratar de mejorar entrenando. Sin lamentarse por todo o auto compadecerse.
  • Jugando enfocado desde el comienzo de un partido:  Tratando de entrar rápido en ritmo,  jugando prolijo (tácticamente ordenado) e inteligente (atento al desarrollo que va teniendo el partido). Cuidando, de esta forma, no invadan sensaciones negativas que resten confianza. 


De esta forma, podremos trabajar conscientemente sobre nuestra confianza y sentirnos más seguros sobre nuestras acciones, sin necesidad de lograrla únicamente por partidos ganados o la mirada del otro.

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